Voy a empezar este artículo mencionando el libro.( Los 5 grandes arrepentimientos de los moribundos, Bronnie Wares), la autora de este libro ha sido enfermera durante muchos años de un hospital en la zona de cuidados paliativos, es en esta zona del hospital donde necesitan personas con un corazón enorme.

Los que conocemos por desgracia esta planta del hospital sabemos que en esos momentos tan duros se necesitan personas afables y que trasmitan mucho respeto y amor por los pacientes que están cogiendo pista para irse ( tal y como escuché a una enfermera diciéndoselo a otra compañera), este libro tal y como explicaba antes narra los 5 arrepentimientos más repetidos por los enfermos que van a dejar este mundo:

1- Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida siendo fiel a mis sueños, no a la vida que  otros esperaban de mi.

2- Desearía no haber trabajado tan duro.

3- Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

4- Ojalá me hubiera quedado en contacto con mis amigos.

5- Me gustaría haber sido más feliz.

¿Quién no quiere ser feliz?, no hay ninguna persona que no quiera ser feliz, la felicidad es tener una buena actitud hacia la vida, es una práctica diaria que debemos realizar y fomentarla para irradiarla en cualquier lugar y a cualquier persona.

Todos tenemos diferentes maneras de ser felices, pero al final todos coincidimos en que las pequeñas cosas de la vida, como por ejemplo: disfrutar de un maravilloso día con tus seres queridos, o sentarte en tu rincón favorito y leer un buen libro, o también podría ser pasear por la playa descalzo sintiendo la brisa del mar en tu piel, pueden ser tantas cosas que no acabaríamos nunca. Son pequeños detalles que hacen qué estemos todos de acuerdo en cómo conseguir una felicidad gratuita sin costes materiales y al alcance de todos, si que es verdad que pensamos durante muchos años de nuestra vida hasta alcanzar la edad adulta e incluso una edad más avanzada que la felicidad es adquirir bienes, creemos o nos han hecho creer en esta sociedad tan consumista que la felicidad está en el exterior, no nos han enseñado que la felicidad solo puede estar en un lugar, y ese lugar está en nosotros.

Primero queremos un coche, luego tal vez una pareja, sigue casa e hijos y van pasando los años y nos damos cuenta sobretodo cuando se van acercando los cuarenta de que no somos felices, puede que tengamos todo o casi todo lo que en está sociedad esta bien visto, pero en lo más profundo de nosotros y siendo sinceros sabemos que no llegamos ni  por asomo a la felicidad que nos imaginábamos, teniendo coche, casa y familia descubrimos que estamos insatisfechos incluso teniendo todo lo externo deseado.

En este punto de nuestra vida es cuando tenemos que parar y reflexionar para ver donde nos hemos perdido por el camino y así volver a reencontrarnos. Posiblemente nos ha llegado la hora de cambiar hábitos, creencias y valores.

Tips:

  • Tenemos que reservar un mínimo de tiempo a estar solos con nosotros mismos y escucharnos para saber si vamos por el camino que queremos seguir.
  • Debemos de ayudar a las personas que conocemos y sabemos que lo están pasando mal. Esto nos hace sentir una conexión con la persona y con uno mismo provocando la felicidad.
  • Tener un compromiso diario de avanzar y superarnos constantemente.
  • Rodearse de gente positiva, que nos transmitan alegría, comprensión, paz interior, en definitiva estas personas que cuando estamos con ellas vibramos más alto.

 

NOTA: Las personas felices y optimistas también tienen problemas, lo que les diferencia es que incluso en los momentos más duros ven un aprendizaje detrás del problema, sabiendo que eso le va hacer más fuerte.

ANA MARÍN.